Posted in mayo 2008

Mujeres: Complejas y/o Complicadas.

Las mujeres son muy complicadas… y complejas. Complejicadas. No es que trate de entenderlas (ya no mas), sino que ellas nos comprendan. El problema es que ellas creen entendernos como un todo, un absoluto: hombre=sexo. No estoy diciendo que estén totalmente equivocadas, es cierto que su reflexión está bien fundamentada, pero también deben de prestar atención a los pequeños detalles (… comienzo a sonar como a una de ellas). Tienen que comprender la dificultad que se nos presenta siempre que tratamos de complacerlas (a menor o mayor medida). ¡Es una tarea bastante difícil, y, en ocasiones, nos la hacen más ardua y peligrosa!

Miren, les voy a poner un ejemplo: hace poco, un par de semanas, tal vez un mes, no sé, el tiempo no importa… Me encontraba en casa de una gran amiga mía de OJOS AZULES (dato importante, ya verán) con la cual, hace varios años, sostuve una relación amorosa, es decir, fuimos novios. Bueno, pues nos encontrábamos en su sala surfeando la aletargada programación de Cable cuando, de pronto, descubrí una revista (no recuerdo el nombre) en la que Mina Suvari (la rubia de Belleza Americana, sí, la de la escena con los pétalos de rosa) aparecía en la portada. Entonces, esto es lo que sucedió:
-Wow, Mina… ¡y pelirroja!
-Ah, sí. Se ve muy guapa, ¿no? –contestó mi amiga.
-Pfff, por supuesto. El look de pelirroja resalta sus ojos.
Rápidamente busqué el artículo principal en el que la entrevistaban. No lo encontré, así que continué admirando la portada.
-Wow, Mina. Se ve hermosa, nunca había visto unos ojos tan…
Mi ex novia, ahora amiga, ahora depredador agazapado momentos antes de atacar y posteriormente desollar a su presa, se volteó con tal rapidez que creí escuchar su cuello protestar.
-Nunca has visto unos ojos tan qué…Eh,… tan qué… ¡Termina la frase!
[Psicosis. Janet Leigh. Regadera. Cuchillo. i i i i i]

Lo sé. Me puse de pechito. Lo peor es que siguió mencionando el <<incidente>>> durante el resto de la tarde. Sin embargo, pude registrar un fenómeno bastante interesante. Al mismo tiempo que le comentaba a mi amiga que <<nunca había visto unos ojos tan…>>, me di cuenta que mi cuerpo reaccionó mucho antes que mi cerebro e interrumpió el enunciado. Conforme mi boca escupía mi obituario tuve la sensación de… ¿pánico?, o lo que fuera, a través de mi cuerpo. Era como la sensación de irse acercando, paso a paso, a la cornisa del último piso de un edificio de trece pisos. Era una ansiedad que manaba violentamente desde las plantas de mis pies, infectando con sus toxinas todo mi cuerpo, previniéndolo. Era como el sentido arácnido del Hombre Araña que le previene de algún ataque. Era como <<la fuerza>> que le vaticina un mal cercano al joven Jedi. Era como la frecuencia que emite el foquito rojo, erizando la piel del político que se mete fajos de billetes hasta por el fundillo, advirtiéndole que saldrá en los noticiarios de la noche. Fue como si mi panel de control genético se diera cuenta –conforme iba mencionando las palabras- de que el avión se iba en picada y que yo no lo iba a poder controlar, y ante la incapacidad del piloto para salir de la situación, el panel de control genético inició la secuencia de emergencia:
<<nunca>> (mayday mayday) <<había>> (we are going down) <<visto>> (tres) <<unos>> (dos) <<ojos>> (uno) <<tan>> (¡eyección!)
Claro que el avión se estrelló, pero el piloto salió, dentro de lo que cabe, ileso.

Es muy difícil ser el hombre genético, y, además, por el otro lado, ser el hombre artístico con la mujer (no lo digo en sentido de pertenencia, sino espacial). Nos cuesta trabajo ser el hombre con diseño genético original, de fábrica, y, al mismo tiempo, ser los hombres psicológicamente esculpidos –que es más un arte que una ciencia, créanme- para estar en frente de ellas, las mujeres. Somos como Batman. Sí, por más ridículo que suene. Ojo, dije que somos <<como>> Batman. No combatimos el mal y por supuesto no tenemos un traje tan chingón como el de él, pero compartimos aquella dualidad que, si no es controlada debidamente, puede destruirnos. Por un lado somos Bruce Wayne; un civil (esculpido psicológicamente, arte) que se les presenta a las mujeres con un lenguaje y conducta apropiada: <<mucho gusto>>, <<por favor>>, <<permíteme>>, <<lo siento, tenía que tomar esa llamada>>. Pero también tenemos ese lado oscuro, natural (adn, ciencia), que reprimimos para permitir la libre coexistencia con las mujeres: rascarnos los genitales, eructar, pedorrearnos, <<arriba el América>>, <<tráeme>>, <<hazme>>, <<amárrame>>, <<invita a tu amiga>>…

Las mujeres lo saben, saben acerca de esta dualidad. Es por eso que siempre nos ponen a prueba con sus tétricos artificios que sólo nos confunden, nos hacen más difícil el equilibrio entre el genético y artístico. ¡Y lo hacen a propósito! Les divierte saberse con el control de la situación. Esto me recuerda a una escena de la película The Holiday (2006), Amanda (Cameron Diaz) y Graham (Jude Law) se topan por primera vez, ella le pregunta algo así como <<y tú, ¿de qué la giras?>>, a lo que Graham responde alguna babosada, pero después él le pregunta a Amanda: <<Y tú, ¿qué onda, estas casada?>>. [OJO, NOTESE LA SIMPLICIDAD DE LA PREGUNTA. UNA PREGUNTA CUYO UNICO OBJETIVO ES DESCUBRIR SI AMANDA ES TERRITORIO LIBRE O PRIVADO] Entonces, Amanda le dedica una fabulosa sonrisa y le responde: <<¿Por qué… parezco NO casada?>>. Bueno, en cuanto Graham escucha esto, se le suben los testículos a la garganta incapacitándolo de cualquier reacción verbal (yo le daba el Oscar a Jude Law sólo por esa reacción). ¿Por qué tienen que ser así? ¿Por qué complicar lo sencillo? ¿Por qué no pueden entender que ustedes ya tienen la enorme ventaja de ser mujeres (es decir, el hombre propone y la mujer dispone)? ¿Por qué no llevar la fiesta en paz? Por actitudes como la anterior las instituciones mentales están llenas, hombres (con peluca, difrazados de su mamá) asesinan, hombres se suicidan, hombres se quieren hacer “la jarocha”, hombres construyen pistas gigantes de hielo.

Hombres, hay que tener mucho cuidado con las preguntas que formulamos. También hay que tener cuidado con lo que nos preguntan, recuerden que mientras más rápida y consistente (de acuerdo a la situación) sea la respuesta, mejores resultados. Ejemplo:

P: ¿Me veo gorda?
R: NO. (Y funciona mejor si lo acompañan de una gesticulación exagerada. OJO, esta pregunta debe de ser respondida dentro del espacio temporal de UN segundo).

P: ¿Te gustó la playera de Winnie Pooh que te traje de LA?
R: Me encanta, de hecho, hoy me la voy a poner para ir a jugar Rockband con mis amigos.

P: Ash, no sé qué le ven a esa zorra de Megan Fox [Tranformers, 2008], ¿verdad?
R: Sí, no manches, está bien plana.

P: ¿Quieres ir al antro de moda conmigo y mis amigas lacto-vegetarian-sweet-and-low-10-consejos-de-cómo-hacer-que-se-case-contigo-starbucks- viva-Felipillo-viva-filosofemos-sobre-el-código-da-vincheras, y gastarte un dineral en los dos chupes de Absolut Azul con jugo de arándano más caros de tu vida?
R: Claro, es más, me encantaría que fuéramos a un antro más caro.

Recuerden, esto de las preguntas es como jugar Ahorcado: tienes pocas chances.

Mujeres, dennos chance, por favor; luego, por qué nos empujan a los límites de la patanería y masturbación compulsiva. Es una tarea difícil, ser hombre (siempre y cuando se quiera [a] una mujer), quiero decir. Tenemos que leer mucho: ensayo, poesía, novela, bueno, hasta unos leen este blog. Escuchamos mucha música: salsa, cumbias, pop, <<la hora de Luis Miguel>>… Aplaudan el esfuerzo y no fastidien más, de lo que ya está, nuestra pobre cabeza.

Hombres, debemos ser un Don Palabras, esa es nuestra chamba: ser <<un Don Juan dispuesto a enamorar a la güera del pan como princesa>>.

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Rompiendo la barrera de las 1,000 visitas.

¿Alguna vez te has picado los ojos? ¿Te has rascado los… bueno, para no discriminar dejémoslo en genitales? ¿Has contado ovejas? ¿Has leído el Tv y Notas, o, todos los Ramirez del directorio telefónico? ¿Has tenido sexo con tu esposa? ¿Has visto más de tres infomerciales seguidos? ¿Has visto el canal del congreso? ¿Has visto a “Edgar se cae” más de tres veces? ¿Has visto un partido del Correcaminos contra el Zacatepec?…

Bueno, pues al parecer alguien sí ha leído este blog. ¿Quién? ¡TU!

Para el día de hoy, Jueves 22 de Mayo del 2008, se han registrado 1040 visitas a este blog en los dos meses que lleva de vida. Esto quiere decir que POR LO MENOS hay una persona que se ha metido 1040 veces, y si es así,… pues, ¡que buena onda! La verdad no esperaba que alguien leyera lo posteado en esta página (no les encanta como siempre el autor debe de hacerse el mártir). Más de 1,000 entradas en dos meses…, sin duda no me lo esperaba, eso quiere decir que el blog está por encima de un partido del Correcaminos contra el Zacatepec, es más, ya está dentro de un promedio respetable del ocio y de la depravación digital. Que buena onda.

[Igual y si subo unas fotos de Ninel Conde duplico mi raiting]

Agradezco los minutos que le han dedicado a este blog, así como los comentarios y las críticas, las recomendaciones, los números telefónicos (de las chicas), las mentadas de madre (de los chicos de las chicas), etcétera.

Aprecio mucho su relación -cualquiera que esta sea- con este blog, en verdad.

BV.

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Get a Mac

Estamos condenados, como seres humanos que aparentamos ser, a tener que tomar decisiones; pueden ser profundas o superficiales, pero cualquiera que sea nuestra elección la adoptamos y la protegemos porque se ha convertido en parte de nuestra vida (sentido de pertenencia) y además, seamos sinceros, a nadie le gusta no tener la razón.

Nuestra naturaleza nos exige tomar bandos; Maradona o Pelé, américa o chivas, la esposa o la novia, Hendrix o Clapton, izquierda o derecha, Star Wars o Star Trek, Nike o Adidas, Xbox o Playstation, y, la importante en este posteo, Apple o Microsoft, Steve o Bill, iPod o Zune, Vista o Leopard,… en pocas palabras, MAC o PC.

En mi infancia no había más que PC, la Macintosh era un aparato incompatible y costoso. Recuerdo mi primera computadora, era una PC “armada”, con un monitor del tamaño de un microondas; teclado ergonómico que separaba las teclas en dos secciones, la del lado izquierdo agrupaba sólo las teclas con aquellas letras y números y signos que debían ser utilizadas sólo por la mano izquierda, la del lado derecho agrupaba sólo las teclas que debían ser utilizadas con la mano derecha [¡Suerte que tuve una excelente clase de mecanografía en la secundaria!]; un mouse con botón inteligente que subía y bajaba la página mostrada sin tener que hacerle clic en las fechas, micrófono, y, por último, un CPU del tamaño de un refrigerador. Adoraba esa computadora. Pero al mismo tiempo comenzaba a descubrir y a ser tentado por sus satánicas majestades que fondeaban los comerciales de la nueva imagen de Apple y sus nuevas Macintosh. <<Piensa diferente>>, me decían.

Comencé mi relación con las Mac por necesidad; mi carrera universitaria me exigía una computadora (de preferencia portátil) que me facilitara los trabajos asignados de edición de video, audio, fotos, animación, entre otros. Durante esta experiencia, mi iBook G4, me abrió los ojos. Experimenté lo nunca antes experimentado con una PC: NO TODO TIENE QUE SER COMPLEJO.

En la actualidad sigo con mi iBook G4, es cierto que en este momento ya es un modelo viejito, cierto que la batería ya no dura… nada, y es cierto que ya no le puedo meter ciertas actualizaciones importantes a mis programas de edición porque tiene un sistema operativo (y físico) viejito, PERO, aún así, es más compacta, liviana y efectiva que los refrigeradores portátiles que hacen llamar laptop (lap= PC; mac= Mac) y que se tienen que acarrear en un estuche TAN grande que parece un maletín para vender cuchillos de puerta en puerta.

¿Por qué recomiendo una Mac? Fácil, es compatible con periféricos (sin tener que instalar software) como cámaras de video y foto, impresoras, reproductores de mp3, etcétera; fácil de usar, no tienes que pelear con los virus, cuenta con la paquetería de Office, el sistema operativo es eficaz y práctico para las necesidades actuales, liviana y compacta.

En fin, el punto es que les quiero compartir algunos de los muy bien ejecutados y populares spots de la campaña, Get a Mac, de Apple.

Enjoy

OUT OF THE BOX

RESTART

VIRUSES

WORK VS HOME

ACCIDENT

BETTER RESULTS

MEANT FOR WORK

TECH SUPPORT

PARTY IS OVER

CHOOSE VISTA

SECURITY

COMPUTER CART

GROUP

PODIUM

MISPRINT

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Alguien escribe sober mí. PARTE III

Uno,… dos, tres,… cuatro y… Benjamín sería el quinto. Se instaló en el asiento del pasillo perteneciente a la cuarta fila del bloque de la izquierda. El poster colocado a la entrada de la sala 6 prometía (<<ganadora de la palma de oro festival de cannes 2007>>) una buena función: 4 meses, 3 semanas, 2 días.

Combo grande. Refresco de naranja. Hacía mucho tiempo que Benjamín no disfrutaba de un refresco sabor naranja. Recordó la época en que tenía 12 años y, cuando no había nadie en casa, aprovechaba para insertar un VHS, destapar unas papas y llenar su vaso del Hard Rock Cafe con refresco de naranja; las palmeras y el <<Hurricane>> impresos en el vaso se destacaban del fondo anaranjado de la Fanta. <<Cincuenta pesos; es el chupe más caro que me he tomado hasta ahora>>, le comentó su papá en aquel momento en que pagaba “el huracán” en el Hard Rock Cafe de Acapulco. <<¿Qué habrá pasado con ese vaso?>>, se cuestionó Benjamín al tiempo que la pantalla comenzaban a vender tarjetas de invitado especial, cuentas bancarias, entre otras cosas.
Comenzó por el señor de la mochila, que se ubicaba en la misma fila que él pero del otro lado del pasillo, y que fue el primero al que vio cuando entró a la sala. El señor, de unos 65 años, reflejaba una enorme tristeza en su surcado y pálido rostro; sus ojos eran como dos emisarios del lejano futuro que contaban historias acerca del distanciamiento de familiares y amores convertidos en polvo (literal), a todo aquél que se cruzara en su camino. El viejo sostenía sobre el regazo de sus huesudas piernas el peso de una abultada mochila gris. <<Pero, ¿qué es el contenido de la mochila que amerita una protección (como la de un doberman) tan envidiosa?>>, se preguntó Benjamín, <<tal vez sus recuerdos; supongo que pronto lo sabré>>.
Detrás de él se encontraban la señora Cincominutosantesdemorir y la señora Cuatrominutosantesdemorir; dos pequeñas y empolvadas siluetas que se aferraban con estoica desfachatez a la vida, <<se dan el lujo de perder una hora y cincuenta y dos minutos en el cine; digo, no es como que derrochen el dinero, sacrifiquen a una cabra; no, peor aún, estamos hablando de tiempo, de minutos, segundos, tic, tac; deberían de estar aprovechando el robo de oxígeno para estar haciendo algo de provecho antes de, como dice mi amigo Eloy, “estar fertilizando narcisos”. ¿El cine? Ya tendrán tiempo de conocer a Bergman, Kurosawa, Griffith, Murnau, y hasta a Eduardo Palomo, que, como tengo entendido, viven en su próximo nuevo vecindario>>. Las dos señoras vociferaban juventud proveniente dentro de aquellos ultratumbanos atuendos. Cuchicheaban como dos colegialas; chismoseando, <<híjole, de veras>>, <<ay, cómo crees>>. Benjamín no ponía atención a la temática de los chismes, pero sí a la naturalidad con que los graznidos se prolongaban; fue ahí cuando nació la segunda gran preocupación de Benjamín. La primera, obviamente, era su temor por respirar con tal vehemencia que entorpeciera el escaso y débil, pero constante, pulso de los aciagos huelguistas: <<aún soy muy joven para cometer homicidio>>.
La que le pareció menos interesante a Benjamín, fue la treintañera de atuendo oficinista: usaba lentes, camisa blanca ajustada a sus <<¡mírenos, somos senos, somos grandes!>>, estaba sola, se sentó en la primera fila, en el asiento que determinaba la mitad de la fila, se reía de los comerciales; <<sin duda, una solterona desesperada>>. [Y luego se pregunta por qué la gente lo considera un pesado]
Por fin comenzaron los cortos, una de sus partes favoritas dentro de la sala del cine. <<Supongo que los cortos son como el faje que las mujeres nos exigen antes de tener sexo>>, pensó Benjamín.
Y entonces… apareció ella.
Los avances de Persépolis iluminaron el delicado rostro de aquella preciosa mujer, Iron Maiden fondeaba el momento, ella… se detuvo y la ansiosa mente de Benjamín comenzó a elaborar ideas (<<¡se detuvo!, no lo puedo creer>>), la hermosa joven había interrumpido su andar por el pasillo para poder poner toda la atención a los cortos de Persépolis (<<nunca había visto que alguien hiciera eso; ¡se detuvo!, ahí está parada, observando>>). El corazón de Benjamín se detuvo por un instante, por un instante se subió a la misma barca del viejo de la mochila y las colegiales cuchicheras; pero al final reaccionó y comenzó a bombear de nuevo. Los avances de Persépolis terminaron, las luces se prendieron y dieron paso al <<baile inconcluso de la cortina roja>>. La chica de cabellera castaña, labios pulidos por un rosa pasional, una sonrisa flanqueada por dos alegres hoyuelos, ojos color miel, y combo grande en las manos (<<seguro es de naranja; combo grande… es una señal>>), reanudó su andar por el pasillo para buscar un asiento. El mecánico baile de la cortina roja casi llegaba a su final. Benjamín, desesperado, porque sabía que una vez que comenzara la película no tendría tiempo de elaborar un plan para invitar a salir a aquella chica, hizo lo único que podía hacer, descargó una ráfaga de pensamientos a los que, por cierto, fue muy difícil de seguir: <<La amo. Combo. Miel. La amo. Hola, ¿te gustaría tomar un café?. No tomo café desde la secundaria. Una sangría, tal vez. ¿Qué eres, Benjamín, una solterona (sin ofender a la de la primera fila) que juega canasta? Qué ojos. Eran azul marino, ceñidos, Diesel. No puedo creer que se haya detenido a observar los cortos de Persépolis en pleno pasillo. Te amo. Que bueno que tú a mí también. Mira, te presento a mis padres; Mamá, Papá, ella es…>>. La cortina roja había llegado hasta arriba. Apagaron las luces y 4 meses, 3 semanas, 2 días comenzó.
El viejo, con la complicidad de la obscuridad, sacó una lata de refresco de su mochila y rompió el silencio de los títulos iniciales de la película. Las ultratumbanas cuchicheras guardaron silencio.
El viejo, las colegialas cuchicheras, la que no encuentra el amor, Persépolis y Benjamín disfrutaron de la película.
Cuando la película terminó, Persépolis se encaminó a las escaleras, Benjamín, rápidamente se levantó, sacudió los restos de palomitas que quedaron en su playera, y se paró en medio de las escaleras para forzar el encuentro entre él y su amada. Pero…
¿De qué otra forma podía haber terminado? <<Disculpa>>, fue lo que contestó Benjamín al encuentro de esos dos ojos miel sobre las escaleras. Ella se fue.
Benjamín salió de la sala 6, comentando sus anotaciones mentales consigo mismo: <<Buena película, sí, muy buena; el minimalismo estético…>>.

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