A toda madre.

10 de Mayo en Nueva York.

       Recibo a la semana un promedio de siete cadenas forwards de parte de mi madre. ¡Mi propia madre, háganme el chingado favor! Cada semana me llegan letanías electrónicas, presentaciones de power point, los mejores comerciales, publicidad apocalíptica sobre el fin del mundo en el 2012 según los mayas, que la vida es dalai lama, las mejores imágenes del mundo, que se mueran los toreros y no los toros, las calificaciones del Peje de cuando estudiaba la secundaria,…
       He llegado a la conclusión de que estos emails por parte de mi mamá son repercusiones por el viacrucis al que la he sometido durante mi estancia en este mundo, haciendo hincapié en mi adolescencia: auch. Pobre de mi madre.
       Así que, calculándolo…, espero al menos unos setecientos mil forwards más por el resto de mi vida, o la que los Mayas me permitan. Y eso que no cuento las que me perdonó. Auch.
       Busco el regalo perfecto para este 10 de Mayo. Es difícil, es una tarea complicada sabiendo que mi madre y yo no compartimos muchos de los mismos gustos. A ella no le gusta el alcohol ni las mujeres y diferimos en nuestro gusto cinematográfico. Así que descarto rápidamente vinaterías, los culos de mis amigas Australianas y los dvd de las películas de Lars Von Trier. Bueno, al menos no la tengo tan difícil como los habitantes de Arizona. Puta, imagínense lo que ellos tienen que compensarle a sus madres por todos los saludos de parte de la comunidad latina. Ellos sí que la tienen cabrona. Ellos podrán esperar dos billones de forwards… si es que los mayas…
       Visité al menos veinte tiendas y boutiques (a las que me dejaron entrar, claro). Perfumes, bolsos, zapatos,… Encorbatados moldeaban su mejor sonrisa y me aseguraban que este perfume o bolso o zapatos, en combinación con una gigantesca caja con el nombre del diseñador en letras doradas, haría el truco: “Señor, lo ha encontrado, he aquí el mejor regalo para una madre”. Le di las gracias a todos esos vendedores de ceja alzada, me despedí de los de seguridad que siempre me escoltaban hacia la salida y decidí que esta misión debería de ser planeada con mayor esfuerzo, en una servilleta y con una cerveza bien fría.
       Ya en el Bar Internacional, intento coordinar mis ideas respecto al regalo del 10 de Mayo sobre las servilletas que hay en la barra. A Molly no le gusta que escriba en las servilletas, “pues ni que fueran post it”. Es la quinta servilleta que lleno con más preguntas que con respuestas. ¿Dónde se encuentra la boutique de regalos para festejar a la paciencia, la autoridad, la lealtad? ¿Con qué regalo se remunera a la persona con esas cualidades? ¿Dónde, de entre todas las tiendas de la Quinta Avenida, se encuentra el regalo perfecto para la madre de la esperanza nunca corrompida, al orgullo intacto,…? A la madre estoica.
       ”No pusstá cabrón”, le digo a Molly mientras ella me sirve la siguiente ronda. “Lo encontrarás, vas a ver”, me aliviana Molly, “ésta va a mi cuenta, y el que sigue también porque me cae que tu sí tienes madre”.

       Que le marco al Microchip.
       Así que ahora me encuentro conectando siete proyectores en la ‘sala de exhibiciones’ del Bar Cheque en Blanco, un Bar “Artístico” en el Bowery para hipsters menores de edad, en busca de bebida y chicas de culo practicable. Al salir del Bar Internacional le marqué a mi amigo el Microchip, un artista de instalaciones interactivas que me debía un favor desde que lo conecté con mis amigas las Australianas. El Microchip me ayudó a montar todo el numerito en el Bar Cheque en Blanco: “una exposición artística de mil y un forwards“. La titulamos: “Chingen a sus madres, pero no a la mía”. Les cobramos a los sedientos hipsters diecisiete dólares la entrada. En Nueva York el arte es caro.

       Espero recaudar el dinero suficiente para invitarle el boleto a Manhattan a mi mamá, invitarle una piña colada sin alcohol en el Bar Internacional, abrazarla y felicitarla por el día de las madres. Mi madre llorará. Y yo le presentaré a Molly, la que me dijo: “Lo encontrarás, vas a ver”.

¡MI RESPETO A TODAS LAS MADRES!

¡FELICIDADES!

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3 pensamientos en “A toda madre.

  1. Anónimo dice:

    …sin duda, lo escrito fue un gran regalo de 10 de mayo para tu jechu (jefecita chula), si esto sigues asi, dime y prometo decirles a todas las jechus que conozco te manden sus correos, estoy cierto que con eso, el próximo año recorreras todas las tiendas de la 5a. y le compraras un chingo de regalos…. ¡¡ha…y a Molly también.

  2. pecio dice:

    Es un regalo super chingo. gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias,
    gracias. Te amo. Estoy orgullosa de tener un hijo tan chingon. Soy tu fan.

  3. efrengg dice:

    Sobre este mismo, tema, invito a leer:

    TRES REGALOS PARA MAMA en http://wp.me/p155Gz-83

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